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Acierta con la combinación de prendas

Vestimenta por capas, ¿un concepto obsoleto?

El principio de vestimenta por capas, consistente en superponer estratos textiles con diferentes funciones para proteger al usuario, parece ponerse en duda como el método más idóneo. La clásica combinación de tres capas concretas se evidencia inmovilista y poco útil, pero, ¿está el fallo en el mismo sistema? Profundicemos un poco en el asunto, intentando arrojar algo de luz.

JOSÉ ISIDRO GORDITO - Miércoles, 24 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 12:30h.

Haciendo actividad en los Alpes con una capa exterior impermeable y transpirable, una capa intermedia aislante y una primera capa que retiene el calor y expulsa el sudor, el sistema clásico.
Haciendo actividad en los Alpes con una capa exterior impermeable y transpirable, una capa intermedia aislante y una primera capa que retiene el calor y expulsa el sudor, el sistema clásico. (Phillipe Batoux)

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  • Haciendo actividad en los Alpes con una capa exterior impermeable y transpirable, una capa intermedia aislante y una primera capa que retiene el calor y expulsa el sudor, el sistema clásico. Haciendo actividad en los Alpes con una capa exterior impermeable y transpirable, una capa intermedia aislante y una primera capa que retiene el calor y expulsa el sudor, el sistema clásico.

Salvo determinadas excepciones (prendas con resistencias alimentadas por batería, etc…) la vestimenta no genera calor por sí misma. Tampoco refresca nuestro cuerpo como si de una máquina de aire acondicionado se tratase. La industria físico-química ha avanzado notablemente y los tejidos tienen cada vez mayor es prestaciones en relación a su peso y volumen. Pero para que nuestro cuerpo funcione y saquemos auténtico partido a las fibras que nos envuelven, hay algo fundamental que siempre se debe tener en cuenta: estar bien nutridos e hidratados. Sabemos que beber es la base de todo, desde irradiar calor a las prendas hasta transpirar para termorregularnos. Ello fomenta que rindamos en cada instante y sirve para mantener un nivel de conciencia que permita pensar con claridad durante nuestra actividad en montaña.

Observado esto, sólo resta tratar el modo de colocación de las prendas sobre el cuerpo para obtener la mejor climatización: ni más de la cuenta para evitar sudar antes de tiempo acelerando la deshidratación, ni menos de las necesarias si lo que se persigue es permanecer aislados convenientemente del medio exterior.

El sistema clásico

De manera tradicional siempre se ha hablado de tres capas, y es ahí donde radica el problema. En contacto con la piel un elemento del que nunca se debería prescindir, independientemente de lo que se lleve encima: la ropa interior térmica. El nombre no se debe a que genere calor, sino a que mantiene nuestro microclima en valores térmicos aceptables. Capta la humedad de la zona en contacto con la piel y, por su tipo de hilatura y tratamientos (polo hidrófilo-polo hidrófobo) la expulsa a su cara exterior donde se dispersa.

Sobre la ropa aislante, la capa realmente “térmica”, pues es la encargada de almacenar aire caliente y en menor medida de evacuar también la humedad hacia el exterior. El forro polar, que ha reinado durante años, se convirtió en la segunda capa más popular.

Y sobre todo el conjunto la tercera capa (que no se debe confundir con las prendas con membrana o laminado 3 capa)consistente en una cubierta impermeable-transpirable que aísla en caso de lluvia, nieve, viento… Si analizamos este esquema encontraremos, por supuesto, algunas lagunas. Y es de lo que se han servido los detractores para criticar un principio que, como veremos, no tiene problema para seguir vigente.

Excepciones que anulan la regla

Las reglas pueden ser confirmadas por excepciones o, como parece ocurrir con la vestimenta por capas, anuladas y barridas. Pensemos que hacemos una aproximación al amanecer. El frío no es intenso y nuestro conjunto de camiseta y pantalón interiores es suficiente para iniciar la caminata. ¿Llevar puesta únicamente la primera indica que ya no vestimos con el sistema multicapa? Nada más erróneo. El sistema está pensado para combinar, en función de las necesidades, cada uno de los estratos y el problema es pensar que sólo puede usarse en un único orden.

Si nos detenemos para beber durante sólo unos instantes, y comprobamos que el viento ha aumentado, quizás sea preferible colocar una chaqueta exterior impermeable-transpirable sobre la ropa interior a emplear un forro polar. Si comienza a llover, con mayor motivo… ¿o es obligatorio poner el forro polar entre ambas capas y proseguir la marcha, saturando de humedad el almacén de aire caliente y anulando la posibilidad de contar con un elemento auxiliar por si baja la temperatura o nos detenemos definitivamente?

Es importante proteger la cabeza y el cuello para evitar pérdidas de calor o exposiciones nocivas al sol. Al igual que manos y pies, ojos y piel ¡sea con las capas que sea!

Conocer los límites de la vestimenta, así como los personales, también es importante para saber cuántas capas deben ir puestas o en la mochila. Quizás en determinadas situaciones debamos prescindir de alguna, como también es posible que en algunos momentos tengamos que pensar incorporar algún complemento adicional.

Nuevas prendas se suman a la fiesta

La necesidad de reducir peso sin comprometer protección térmica, y la irrupción de deportes “de velocidad” en la montaña han dado un auténtico empujón a los fabricantes, quienes han buscado nuevos materiales y diseñado ropa adaptada a las nuevas necesidades y exigencias de los usuarios. Los partes meteorológicos cada vez más fiables posibilitan adaptar las actividades y su duración, teniendo más o menos claro qué podemos esperar y qué debemos llevar para afrontar las inclemencias.

Si la previsión dice que va a llover tenemos dos opciones: saber que nuestra mochila debe contener obligatoriamente prendas impermeables-transpirables… ¡o quedarnos en casa! Conociendo todos estos detalles los fabricantes han creado ropa para cada ocasión. Para días de viento, casi con la misma estética de los conjuntos clásicos pensados para configurar una “tercera capa”, prendas que sólo ofrecen una barrera a dicho meteoro pero sin verdadera resistencia a la humedad. Se emplean los mismos materiales sin soldar costuras o se reduce el gramaje e incluso se eliminan membranas, lo que facilita la transpiración y es apreciado por quienes disfrutan de la montaña a toda velocidad.

Pensando en los montañeros o alpinistas clásicos, los productores ofrecen prendas softshell que proponen efecto cortaviento y cierta capacidad térmica. Vestimenta polivalente que sirve para casi todo si las condiciones no son extremas, y que siempre puede ser complementada con sobreprendas específicas, del mismo modo que ellas complementan la siempre omnipresente capa interior térmica. Siendo rigurosos el sistema multicapa siempre está ahí, sea con unos actores u otros. Sustituir la prenda impermeable-transpirable por una que sólo corta el viento también es emplear el sistema de capas. Y prescindir puntualmente de una prenda no implica que deba abandonar la mochila. Siempre hay que prever de un cambio súbito de tiempo, una detención prolongada, etc.

¿Sólo tres capas?

Del mismo modo que podemos emplear exclusivamente uno o dos estratos, puede ocurrir que tres no sean suficientes. Puede hacer falta un refuerzo para la segunda capa, la de almacén térmico. Una chaqueta de fibra o pluma puede mostrarse ideal en esas circunstancias, con lo que el sistema estaría compuesto por cuatro. Si somos estrictos deduciremos que un forro polar y la citada chaqueta de fibra o pluma son sólo módulos de la segunda capa, como también lo pueden ser un forro polar fino unido a otro de mayor grosor que trabajen combinados, o incluso estos dos en adición a una chaqueta de fibra (lo que sumaría cinco). Una mayor cantidad de módulos permitirá una mejor adaptación a la meteorología reinante, a condición de poner o quitar lo que se necesite. Flexibilidad mental y flexibilidad de actuación, ese es el verdadero espíritu del sistema de capas. Quienes sólo piensen en números están perdidos, porque nunca o casi nunca… ¡les saldrán las cuentas!

JOSÉ ISIDRO GORDITO

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